Google Analytics 4 (GA4) dejó de ser una opción hace tiempo: hoy es el único estándar de medición que ofrece Google, y quien todavía no completó la migración está tomando decisiones a ciegas.

A diferencia de Universal Analytics, GA4 está construido sobre un modelo de eventos en lugar de sesiones y pageviews. Esto cambia la forma de pensar la medición: en vez de configurar objetivos y funnels rígidos, todo se modela como eventos con parámetros. Es más flexible, pero también requiere planificar el árbol de eventos antes de tocar la consola.

Los pasos que no podés saltear en una migración prolija son: auditar qué reportes usa realmente tu equipo hoy, mapear esos reportes a eventos y conversiones en GA4, configurar Google Tag Manager con la nueva estructura, y correr ambos sistemas en paralelo durante al menos un mes para validar que los números cierren.

Un error común es copiar la configuración de Universal Analytics sin cuestionarla. GA4 es una oportunidad para simplificar: muchos eventos que antes se trackeaban "por las dudas" no aportan valor real a las decisiones del negocio. Definir menos eventos, pero bien pensados, da reportes más limpios y accionables.

Por último, no te olvides de configurar las conversiones clave desde el día uno y de conectar GA4 con Google Ads y Search Console — ahí es donde la migración empieza a pagar dividendos reales.