La atribución de último clic sigue siendo el modelo por defecto en la mayoría de las herramientas, pero rara vez refleja cómo decide comprar un usuario real.

Un usuario puede ver un anuncio en Instagram, después buscar la marca en Google, leer una reseña en un blog, y recién ahí convertir por un email de carrito abandonado. El último clic se lleva todo el crédito; los otros tres canales quedan invisibles en el reporte.

Modelos como la atribución lineal o la basada en datos (data-driven) reparten el crédito de forma más realista, aunque requieren más volumen de datos para ser confiables. Para equipos chicos, incluso una atribución lineal simple ya es una mejora sustancial sobre el último clic.

Lo importante no es elegir el modelo perfecto, sino dejar de tomar decisiones de presupuesto basadas en un modelo que sabemos que está sesgado.