Una auditoría técnica de SEO no tiene que ser una lista interminable de cien puntos. Hay un puñado de cosas que, si están mal, invalidan cualquier esfuerzo de contenido: indexabilidad, velocidad de carga, y estructura de URLs.

Lo primero es confirmar que Google efectivamente puede rastrear e indexar las páginas importantes: revisar el robots.txt, el sitemap.xml, y que no haya etiquetas noindex puestas por error en páginas que sí deberían posicionar.

Después viene el rendimiento: Core Web Vitals sigue siendo un factor de ranking, y una página lenta pierde tanto posicionamiento como conversión. Las herramientas gratuitas de Google (PageSpeed Insights, Search Console) alcanzan para un primer diagnóstico serio.

Por último, la estructura de URLs y enlazado interno: URLs limpias y descriptivas, y una arquitectura de enlaces internos que le facilite a Google entender qué páginas son las más importantes del sitio. Sin esto, hasta el mejor contenido puede quedar invisible.